Evaluan una vacuna prometedora para la Hepatitis C.

El desarrollo de dicha vacuna está comportando retos complejos, dada la gran variabilidad genética del virus, la falta de modelos animales y las dificultades para manipular el VHC in vitro

Según los datos presentados en una sesión vacuna-hepatitisc-644x362del VI Simposio Internacional sobrela Atención de Hepatitis en Usuarios de Sustancias (INHSU 2016), celebrado recientemente en Oslo (Noruega), el desarrollo de una vacuna contra el virus de la hepatitis C (VHC) está viéndose frenado por la gran variabilidad del virus y por la imposibilidad de obtener una inmunización completa. Sin embargo, una candidata a vacuna prometedora está siendo evaluada en ensayos clínicos.

Entre 130 y 150 millones de personas en el mundo tienen infección crónica por el VHC, muchas de las cuales viven en países de ingresos medios o bajos. Aunque la llegada de los nuevos antivirales de acción directa (DAA) frente al VHC ha supuesto un cambio de paradigma en el tratamiento de la patología, con tasas de curación superiores al 90%, el precio de los medicamentos los hace inaccesibles a una gran parte de las personas afectadas y, de este modo, el desarrollo de una vacuna asequible sigue siendo esencial para reducir significativamente las nuevas infecciones y comenzar a contemplar un escenario de futura erradicación de la infección por el VHC.

En el marco del presente simposio, la doctora Andrea Cox, de la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, EE UU), llevó a cabo una revisión del estado actual de desarrollo de una vacuna frente al VHC, así como de los retos a los que se enfrentan los investigadores.

Según la doctora, para un adecuado control de la epidemia será necesaria la combinación de un cribado masivo -para detectar todos los casos de infección-, un acceso a los tratamientos mucho más amplio que el disponible actualmente y estrategias de reducción de daños dirigidas a personas en riesgo de adquirir la infección (entre las cuales se encontraría una hipotética vacuna preventiva).

Algunas personas presentan una predisposición genética a controlar de manera natural la infección por el VHC. De hecho, hasta una cuarta parte de las personas que se infectan eliminan el virus de forma espontánea sin tratamiento, mientras que en el resto la infección se cronifica.

Sin embargo, el haber superado sin medicamentos la infección no suele conferir inmunidad a largo plazo y es posible reinfectarse, aunque sí es cierto que el sistema inmunitario suele volverse más efectivo ante una reinfección si la persona se había curado sin tratamiento, con un tiempo de viremia inferior y menores niveles de carga viral.

Un estudio llevado a cabo con 113 personas con infección reciente por VHC halló que el 27% (n= 31) controló la primoinfección. De ellas, 11 se acabaron reinfectando y solo en una de ellas se cronificó la infección.

El VHC presenta una enorme variabilidad genética, incluso mayor que la del VIH, lo que dificulta el desarrollo de vacunas eficaces frente a los diversos genotipos del virus . Otros aspectos negativos para dicho desarrollo son que el virus no puede cultivarse In vivo en animales (ya que solo se reproduce en el hígado humano) y se trata de un microorganismo que se reproduce con dificultad en cultivos celulares de laboratorio.

Hasta la fecha, los investigadores han ensayado tanto vacunas preventivas (que intentan generar anticuerpos en personas no infectadas para prevenir la infección si se entrara en contacto con el virus) como terapéuticas (que pretenden potenciar las respuestas del organismo al VHC en personas infectadas).

En general, se considera demasiado poco seguro el uso en vacunas contra el VHC de virus vivos atenuados o virus enteros muertos o inactivados. Por ello, las vacunas que han sido evaluadas contienen proteínas aisladas del virus, material genético incompleto y vectores virales (otros virus diferentes al VHC que se “rellenan” con material genético y/o proteínas del VHC).

La estrategia más prometedora hasta la fecha ha utilizado un vector viral no infeccioso con fragmentos del VHC para favorecer el desarrollo de una respuesta inmunitaria. No obstante, esta estrategia únicamente podría ser efectiva en personas nunca expuestas al virus utilizado como vector, ya que en otro caso dichos fragmentos serían eliminados rápidamente del torrente sanguíneo. Una posible solución a este problema sería utilizar virus específicos de otros animales.

Una candidata a vacuna actualmente en desarrollo, la AdCh3NSmut, utiliza un adenovirus específico de chimpancés como vector, que contiene las proteínas NS3, NS4 y NS5 del VHC de genotipo 1b, una de las partes del virus más conservada entre los diferentes genotipos. Dicha vacuna inicial se complementa con una vacuna potenciadora, conocida como MVANSmut, que utiliza un vector MVA (vacuna de Ankara modificada, en sus siglas en inglés) atenuado.

En su primer estudio en humanos, la combinación de vacunas AdCh3NSmut-MVANSmut se mostró segura y bien tolerada, además de inducir una buena inmunización antiviral (con amplias y duraderas respuestas asociadas a linfocitos T CD4+ y CD8+) que podría conllevar el control de la infección por el VHC de cualquier genotipo, aunque eso solo se podrá demostrar en amplios estudios de ámbito poblacional, ya que dicho estudio fue realizado en voluntarios sanos.

Sobre la base de esos buenos resultados,se acaba de poner en marcha un ensayo clínico a doble ciego con esta estrategia de vacunación en EE UU. El estudio pretende contar finalmente con la participación de 540 personas sin el VHC usuarias activas de drogas intravenosas (una población con alto riesgo de adquirir el VHC), que recibirán una dosis de AdCh3NSmut y una de MVANSmut 8 semanas después. El seguimiento de los participantes durará 88 semanas y se evaluará tanto el desarrollo de anticuerpos y/u otras respuestas inmunitarias como, especialmente, las diferencias de los porcentajes de infección por VHC entre el grupo vacunado y el grupo con placebo. Los primeros resultados se esperan a inicios de 2017.

En el caso de que esta estrategia de vacunación fuera efectiva, segura y, especialmente, asequible, la combinación de dicha vacuna preventiva y los altamente efectivos nuevos tratamientos actualmente disponibles podría suponer un cambio global en la epidemia del VHC.

Edición: Hepatitis 2000.

Fuente: http://gtt-vih.org/

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